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Metamorfosis

10 de enero

He estado leyendo acerca de los últimos días de Kafka. Quizás eso ha influido en la creación de esta obra. Cómo la transformación de un ser puede darse en las situaciones más mundanas y crear un híbrido extraordinario. En esta serie encontramos tres estados: el vigilante u observador, el trance y la metamorfosis. El observador es aquel personaje que sabe lo que está ocurriendo, incluso antes que los demás se den cuenta. Entiende la seriedad de la situación y su inevitabilidad. Sabe que está frente a un hecho único y constante. Conoce cada etapa del trance y de la metamorfosis. El observador es testigo y testimonio de la transformación. Guarda en su memoria un conocimiento milenario y lleva el peso de este sobre sus hombros. Cada trance es único, pero se repite en un loop a lo largo de los años. Los bailarines vendrán y entrarán en este estado de euforia, y luego vendrán otros y otros más. Es como si la deidad necesitara alimentarse de esta energía pasajera. Casi todos los bailarines pueden entrar en un estado místico, pero no todos logran la metamorfosis. A diferencia del trance, en que el bailarín es consciente, durante la metamorfosis no lo es. La persona no se da cuenta de su transformación. Esta se revela al observador, quien guarda silencio.